Una encuesta realizada por un centro de análisis formado por fundaciones de partidos revela las aspiraciones y dificultades que enfrentan los trabajadores.

por Claudia Rocha, revista Focus Brasil
El Centro de Análisis de la Sociedad Brasileña, CASB, realizó un evento de presentación y discusión de la investigación “Las Clases Trabajadoras” en la tarde de este lunes (26), en el auditorio Carlito Maia, en un espacio gestionado por el MST, ubicado en el edificio Armazém do Campo, en São Paulo.
CASB es un grupo que reúne las fundaciones partidistas Perseu Abramo (PT), Lauro Campos y Marielle Franco (PSOL), Maurício Grabois (PCdoB) y la Fundación alemana Rosa Luxemburg (Die Linke) con el objetivo de desarrollar investigaciones, publicaciones y debates sobre cuestiones relacionadas con los desafíos que enfrenta el campo democrático-popular.
Con el objetivo de comprender el pensamiento de la clase trabajadora actual, se realizó una investigación de dos etapas, cualitativa y cuantitativa, durante el año 2023 con trabajadores de diferentes categorías, en una muestra basada en la población económicamente activa.
Entre los puntos observados, los principales indican una clase trabajadora que se encuentra en una situación de inseguridad financiera, empleo precario y con crecientes preocupaciones por su salud e ingresos.

El 60% de los encuestados cita los ingresos como la principal preocupación. La falta de protección social en el trabajo autónomo también se considera un motivo de preocupación, ya que el 64% de los participantes señala el miedo a enfermarse y a perder ingresos como un aspecto negativo. En cuanto a las prestaciones establecidas por la CLT (Ley Laboral Brasileña), el 79% desearía tener acceso al FGTS (Fondo de Indemnización por Desempleo) y el 69% al seguro de desempleo.
Contrariamente a lo que se suele creer, y a lo que se difundió ampliamente en las recientes elecciones municipales, el 67% de los encuestados se identificaron como trabajadores y solo el 4% como empresarios. Según el análisis detallado, el término «trabajador autónomo» predomina en el segmento de menores ingresos.
Al medir la simpatía de los trabajadores hacia la organización sindical, un 19% nunca ha participado pero le gustaría hacerlo, un 14% dice que ya participa en grupos de trabajadores en redes sociales y otro tipo de asociaciones y un 33% está dispuesto a realizar aportaciones económicas.
Desde el punto de vista político institucional, el 55% dijo considerarse invisible ante el gobierno, y el mismo porcentaje indicó que votaría por representantes de su categoría profesional y participaría en espacios de escucha para la formulación de políticas públicas.
El debate
El coordinador del Centro de Opinión Pública, Investigación y Estudios de la Fundación Perseu Abramo, Matheus Toledo, presentó la investigación y detalló la metodología del trabajo realizado por CASB. El coordinador del NOPPE destacó la discrepancia entre los datos y el sentido común en cuanto a la percepción de los trabajadores brasileños sobre el mundo del trabajo. Participaron como comentaristas de la investigación el presidente del IBGE, Marcio Pochmann, la investigadora Cristina Marins, del Centro Brasileño de Análisis y Planificación (CEBRAP), y Artur Henrique, consultor del proyecto Reconexión de Periferias de la Fundación Perseu Abramo y expresidente de la CUT.

Según Marcio Pochmann, existe una deficiencia conceptual al abordar la cuestión del trabajo hoy en día. Según el presidente del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), la perspectiva de reconocer la lucha por los derechos aún está muy ligada al trabajo realizado exclusivamente fuera del hogar. Esto excluye no solo a quienes realizan actividades consideradas nuevas en el mercado, como los negocios autónomos vinculados a internet, por ejemplo, sino también al propio trabajo doméstico, en roles que implican el cuidado de hogares y familiares mayores. «Hay una nueva agenda de derechos que aún no se ha identificado», comenta el economista.
En este sentido, la investigación de CASB, afirma Pochmann, ayuda a comprender la inadecuación de los términos utilizados y proporciona elementos para explicar el cambio en la relación «capital x trabajo» a una forma más cercana a lo que él llama «débito x crédito», lo que significa que el trabajador busca mantener una financiación estable para sus condiciones de vida, pero ahora de forma mucho más irregular. «Estamos en una fase de transición, por lo que estos conceptos deben debatirse», señala.
Cristina Marins elogió la encuesta, considerándola exhaustiva y con información relevante para la reflexión sobre el tema. Destacó algunos puntos sobre el diálogo con los trabajadores de la base de la pirámide, quienes no se identifican con el término «precario» y quienes, en relaciones laborales fuera del sistema salarial, se sienten más libres para escapar de situaciones de acoso, especialmente las mujeres.
La investigadora afirma que, como muestran los datos, las trabajadoras son más receptivas a las posibilidades de la lucha colectiva y más abiertas a la participación sindical que los hombres. Respecto al trabajo de base con los trabajadores, opina: «Es necesario centrarse en reconstruir la confianza en el sistema político reconociendo las limitaciones existentes».
Artur Henrique habló sobre el peligro de generalizar sobre la clase trabajadora y destacó la importancia de realizar investigaciones como la realizada por CASB. El consultor de la FPA enfatizó el instinto de supervivencia de la clase trabajadora en el mundo laboral y destacó el llamado trabajo «temporal», con el predominio de trabajos esporádicos, muy común en la periferia.
Además, destacó los efectos nocivos de la Reforma Laboral impulsada por el expresidente Michel Temer, que debilitó los derechos laborales establecidos e instauró una cultura de contratación de persona jurídica independiente (PJ) en las empresas, abriendo las puertas a la práctica de contratación de trabajadores independientes.
Acto politico
En el mismo espacio, por la noche, se realizó un acto público titulado “Menos explotación, más derechos”, con la presencia de representantes de fundaciones, sindicatos, el gobierno federal y movimientos sociales, como el Movimiento de Trabajadores Sin Derechos.
El director de la Fundación Perseu Abramo, Carlos Árabe, moderó el debate y consideró la importancia del tema del trabajo para la construcción de una mayoría en la sociedad, especialmente para combatir el ascenso de la extrema derecha.

En la primera etapa de la discusión, la presidenta nacional del PSOL, Paula Coradi, comentó sobre la crisis de representación política entre la población, e Igor Felippe, en representación del MST, ofreció información detallada sobre el proceso de construcción del Plebiscito Popular que tendrá como agenda la tributación de las grandes fortunas y la reducción de la jornada de trabajo.
En la segunda parte del evento participaron el Secretario Nacional de Periferias del Ministerio de las Ciudades, Guilherme Simões, Lígia Toneto, asesora de política económica del Ministerio de Hacienda, y Adriana Marcolino, directora técnica del Dieese.
Lígia Toneto defendió la propuesta de reforma del Impuesto sobre la Renta y destacó su simplicidad para la comprensión general: exención para quienes ganan hasta 5.000 al mes y aumento de las contribuciones para los súper ricos. «Más allá de la justicia social, el proyecto es importante para la dinámica económica y promueve el crecimiento», afirmó.
La importancia de la propuesta también fue destacada por la directora técnica del Dieese, Adriana Marcolino, quien además presentó datos sobre las reformas laborales en el mundo, que desregularon la jornada de trabajo y alteraron los mecanismos de negociación de colectivos a individuales.
El secretario Guilherme Simões recordó que la izquierda en su conjunto pasó años, en el período pre y post golpe, promoviendo discusiones sobre quiénes eran «nuestros enemigos» y que en los últimos años esa cuestión quedó bastante clara; por lo tanto, es momento de actuar.
Sobre la investigación del CASB, Simões destacó que representa una propuesta que apunta caminos optimistas para el diálogo y que, con su trabajo en el gobierno federal, cree estar contribuyendo a una reinterpretación de los individuos marginados.
